Según informó un comerciante rosarino, la demanda se incrementó entre un 200 y un 300 por ciento y aseguró que la plata de los viajes se volcó hacia “el bienestar en casa”.

La crisis por la pandemia del coronavirus obligó a los argentinos a cambiar sus hábitos de consumo y los ahorros cambiaron su destino. Lo que para esta época del año pasado era normal, ahora ya no.

Hace sólo un año los argentinos decidían entre la costa o las montañas para pasar las vacaciones, algunos otros con mayores ingresos, quizás buscaban ofertas de vuelo. Hoy la realidad cambió y las casas pasaron a ser el refugio de casi todo el mundo.

La crisis por la pandemia del coronavirus obligó a los argentinos a cambiar sus hábitos de consumo y los ahorros cambiaron su destino. Lo que para esta época del año pasado era normal, ahora ya no.

Hace sólo un año los argentinos decidían entre la costa o las montañas para pasar las vacaciones, algunos otros con mayores ingresos, quizás buscaban ofertas de vuelo. Hoy la realidad cambió y las casas pasaron a ser el refugio de casi todo el mundo.

Quienes pudieron alquilar alguna casa de fin de semana, ya pudieron asegurar sus vacaciones, aunque a un alto costo, quienes se quedan en casa, el asadito es la mejor compañía.

Tal es así que, los comercios que venden los elementos que facilitan y rodean al folclore del asado aumentaron sus ventas de una manera considerable, pasando a ser esta costumbre argentina, la vedette de la pandemia.

Esta realidad fue confirmada a Conclusión por el titular del comercio “Todo para el Asador” quien señaló que, las ventas se incrementaron entre un 200 y un 300 por ciento desde que comenzó la cuarentena en el mes de marzo.

“Nos ayudaron mucho las plataformas on line y el hecho de que la gente este año no gastó ni va a gastar en viajes, así que ahora los rosarinos se volcaron a tener un bienestar en casa”, remarcó Gustavo y detalló que lo que más se vendió fueron «parrilleros, planchas biferas, discos y estacas, la gente tenía más tiempo y se animó a otros productos, otro tipo de cocciones».

Los precios de estos productos varían entre los 2 mil y los 4 mil pesos hasta los 20 mil que son los parrilleros más grandes o móviles. Pero también hay elementos más económicos que son los que aportan al folclore del asado.

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